Al fin, con ese frio en el cuerpo, que en si mismo anuncia el fin, vio en el cielo un filo de luz abrirse paso sobre la oscura piel de firmamento, y de la incipiente herida brotar el fulgurante enterior de su estrella favorita
El golpe contra el concreto fue seco, sólido, contundente; aun así, parecería no haberle causado daño, no más del que ya tenía antes de la c...
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